Echo de menos (“un poquito”) el verano de Copenhague

Sí, sí, ya lo sé. Hoy estoy un poquito nostálgica… pero es que es normal, miro por la ventana y aquí está gris, llueve y hace frío, no frío de invierno, pero hace frío… y sólo puedo pensar en que éste está siendo el verano más raro de mi vida.

Cambiar de país no es fácil, también lo sé, y menos cuando lo que esperaba de Bogotá es que fuese menos frío y lluvioso. Llevaba 4 años y medio viviendo en Copenhague y hasta me había acostumbrado al verano danés (seguro que ésto le parece gracioso a más de uno… ¡Con todo lo que me he quejado!), a su clima imprevisible, a los días largos y las noches sin oscuridad, al fresquete generalizado y las nubes de verano y las ansias de playa, harbour o parque cercano al que uno se lanzanba sin pensar el día que el sol calentaba un poquito más de lo normal (¡30°C la máxima que han vivido mis carnes por esas tierras!).

Anyway… estos dos meses de verano se han pasado casi sin darme cuenta. Nada de playa, nada de ropa de verano, nada de cañas al sol… ¡NADA! Pero qué le vamos a hacer. Sea como sea, en días así, como cantaría el gran Kiko Veneno, echo de menos… nananana…

Echo de menos…

  • Distortion: el festival más loco de Copenhague que da la bienvenida al verano cada año.
  • El 23 de junio con su noche de Sankt Hans y la quema de brujas:

 

  • Los días de playa: con sus barbacoas y esa agua tan fría que en 4 años sólo me atreví a probar una vez.

 

  • Copenhagen Pride: la fiesta de la comunidad LGBT, y de todos los que la apoyamos, que se celebraba en agosto y que aunque más humilde que la de Madrid también es igual de divertida. Orgullo para el ayutamiento de Copenhague, donde el matrimonio gay es permitido, tanto civil como religioso, desde el año 2012 (en el año 1989 ya podían unirse en unión civil).

 

 

  • ¡Simplemente Nyhavn!
  • Los atardeceres y los tejados de Copenhague, donde se celebran las mejores fiestas privadas de la ciudad.

Tejados de Copenhague

  • La visita veraniega obligada al parque de los venados y el parque de atracciones Bakken, con su montaña rusa de madera.

 

Copenhague es una ciudad que sin lugar a duda hay que visitar al menos una vez en la vida, sobre todo en verano, cuando se puede exprimir al máximo gracias a sus largos días. Nadie debería perderse el lugar más hygge del mundo. Yo espero verte pronto Copenhague, porque “lo mismo te echo de menos, lo mismo que antes te echaba de más”.

#Copenhague #veranoescandinavo #teechodemenos

 

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Semana del helado en Copenhague

Copenhagen Ice Cream Week

Del 11 al 17 de julio disfruta del helado en Copenhague a mitad de precio gracias al evento Copenhagen Ice Cream Week. Con esta idea se quiere festejar el verano y ofrecer a la gente la oportunidad de comer un helado de calidad a buen precio.

Para saber más sobre los eventos que van a tener lugar en la ciudad durante esta semana, y poder acceder a las ofertas de las heladerias, descarca la app Yelp de forma gratuita. Allí vas a encontrar las lugares exactos donde comprar helados a mitad de precio alrededor de toda la capital danesa.

Y ya sabes, ¡disfruta del verano con un buen helado!

Publicado originalmente en hyggelistas.com

Flaskepant, el sistema de reciclaje danés

Hace unos días una amiga me comentó que cuando llegó a Copenhague desde su Argentina natal estuvo tirando latas y botellas de plástico a lo largo de un mes completo sin saber que estaba pagando un depósito por ellas. Se quejaba, muy mucho, de que nadie, ni siquiera en la International House (organización que ayuda a integrar a los nuevos ciudadanos), le había explicado que en Dinamarca cuando compras un envase de este tipo directamente te cobran como mínimo 1 corona (kr).

Mi amiga me hizo caer en la cuenta de lo fácil que hubiera sido, y lo que se habría ahorrado, si alguien le hubiera contando sobre el sistema de reciclaje con depósito danés. Así, inspirada en su historia, y en la de los amigos y familiares que me han visitado y han tirado sin miramientos envases a la basura, o lo que es peor, los han aplastado con locura pensando “así ocupa menos y se recicla mejor”, he aquí un post de cómo funciona este bendito sistema.

Flaskepant, sistema de reciclaje danés

El flaskepant

Este sistema, conocido como flaskepant, es bastante simple. Una vez que lo conoces te parece hasta práctico. En Dinamarca cuando compras un envase del tipo lata de refresco, automáticamente estás dejando entre 1 y 3 kr en depósito. Si quieres recuperar ese dinero tienes que devolver el envase. Hasta aquí todo bien. Así que amigo latino, cuando vengas a visitarnos y te invitemos a una cerveza en casa nada de despachurrar la lata como si fueses Hulk, al menos que quieras escuchar un doloroso e intenso grito de “noooo, eso cuesta 1 coronaaaaaa”.

De acuerdo, 1 kr no es mucho dinero. Pero si juntas todas esas latas y/o botellas que consumes a lo largo del mes puedes tener una grata sorpresa cuando las devuelves en la máquina del supermercado. Sobre todo porque ya habías pagado por ellas. Por cierto, por si no lo sabías las botellas de vino no sirven, así que deja de intentarlo. Sólo te van a cobrar, y devolver, el depósito en los envases que tienen el sello pant. Conozco a alguno, sin acusar a nadie, que se ha llevado el sello pant de la botella en algún restaurante (no queda muy bien coger la cerveza directamente) y luego lo ha pegado en una de vino. 🙂

Flaskepant, sistema de reciclaje danés

Hay 3 tipos de depósitos diferentes:

  • Pant A: 1 kr
  • Pant B: 1.5 kr
  • Pant C: 3 kr

Lo peor de este sistema es sin duda la acumulación de envases en tu casa. No merece mucho la pena ir a canjearlos si son pocos. En las máquinas de devolución también normalmente hay cola, algo que no gusta a nadie. Te aseguro que vas a odiar a aquellos que están delante de ti con una bolsa de basura de 20 litros llena de latas. Pero eso son gajes del oficio, y lo realmente importante del flaskepant es que por motivación económica, o sin ella, estás reciclando.

Seguimos con el proceso. Una vez que has introducido los envases en la máquina tienes que presionar el botón verde para recibir el ticket con el valor del dinero de tu devolución. Ten cuidado, porque también conozco a más de uno que se ha ido sin el recibo. Igualmente tienes la opción de donar el dinero a alguna organización social. El recibo lo canjeas en el supermercado, normalmente como forma de pago de tu compra.

Turista en Dinamarca

Otra de las cosas a tener en cuenta, sobre todo para el que viene a Dinamarca como turista, es que cuando compres una botella de agua en un kiosk danés o en un 7 eleven (los hay por todos lados) también te van a cobrar este depósito. Probablemente si estás turisteando lo que menos te apetece es guardar los envases con pant para cambiarlos más tarde. Aquí la recomendación es dejarlos cerca de la papelera pero siempre por fuera. ¿Por qué? Pues porque hay mucha gente que se dedica a recogerlos para sacarse unas coronillas y al dejarlos fuera de la papelera estás simplemente ayudándolos a no ensuciarse mucho en busca de la pant.

También es importante saber que en Dinamarca se genera una situación inversa a la vivida en otros países: la gente que acecha a tu grupo de amigos mientras te tomas unas cervecitas en algún parque (aquí se puede beber en la calle sin ser multado), no vende cervesha cervesha, sólo están a la caza de la lata vacía. Así que tranquilo, ya depende de ti si quieres o no darles tu envase. 

Con todo esto ya no tienes excusa para no reciclar, ni para decir que no estabas informado. ¿Alguna experiencia con el flaskepant? ¿Qué te parece este sistema? ¿Lo aplicarías en tu país?

Post publicado originalmente en hyggelistas.com

SMK, un paseo por el Museo Nacional de Arte en Copenhague

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Uno de mis planes favoritos de invierno es ir a dar una vuelta por alguno de los museos de Copenhague. No son muchos, pero todos son interesantes. En esta ocasión elegí el SMK (Statens Museum for Kunst), que es la galería nacional de la ciudad. Es un lugar muy recomendable tanto por las obras que alberga como por su arquitectura. El edificio original fue construido en el año 1896, el cual, en su momento, fue bastante criticado por el estilo recargado y pasado de moda. Hoy, el edificio en su totalidad, se puede considerar una joya de la arquitectura gracias a la construcción de una extensión moderna realizada en 1998 a cargo de la arquitecta Anna Maria Indrio. Esta extensión se une con el edificio original por un techo de cristal y cuenta con un gran espacio abierto al parque Østre Anlæg.
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Uno se siente muy cómodo allí dentro. Un ambiente cálido, artístico y lleno de gente, donde niños y adolescentes parlotean como locos en su visita anual al museo; grupos de turistas, o simplemente turistas solos, de todas partes del mundo se reguardan del frío por unas horas; y algún que otro residente de la ciudad (como yo), visita otra vez la galería en busca de un plan alternativo para no caer en la depresión invernal.
En cuanto a las obras de arte, hay distintas colecciones separadas por salas: Arte Europeo de 1300-1800; Arte Nórdico y Danés 1750-1900; Arte Francés 1900-1930; y Arte Danés e Internacional después de 1900. También suelen contar con exposiciones temporales (la entrada al museo es gratuita pero normalmente las exposiciones temporales son de pago). Por ejemplo, en esta última visita contaban con la exposición temporal gratuita Åbent Atelier, que trataba de la restauración en vivo de un cuadro cedido por la reina Margarita.

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Aquí os presento una pequeña selección de las obras que más llamaron mi atención:

Processed with VSCO with hb2 presetTree in a Wintry forest/Peder Balke/ 1850
Processed with VSCO with hb2 presetIn a Roman Osteria/Carl Bloch/1866
Processed with VSCO with hb2 presetProcessed with VSCO with hb2 presetCircumstances/Kirsten Justesen/1969
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¿Interesante, verdad? Si estás en Copenhague o vas a venir en los próximos días, meses o años, te recomiendo que no te pierdas el SMK museo.