Disfruta de Bogotá en bicicleta este 18 de marzo

El próximo domingo 18 de marzo los ciudadanos de Bogotá tendrán la oportunidad de conocer y disfrutar de la capital colombiana y de su naturaleza pedaleando en su bicicleta. Se trata de un recorrido de 40 km en bicicleta por la ruta urbana del Parque el Virrey – La Florida.

El recorrido del Parque el Virrey – La Florida es un espacio adecuado para disfrutar de la ciudad al aire libre, para hacer ejercicio mientras pedaleamos y  conocemos esta ruta urbana en la que la naturaleza juega una parte esencial.

40 kilómetros de recorrido urbano

La ruta, trazada en el marco de la tradicional Ciclovía, que se celebra cada domingo en Bogotá, comienza su recorrido en el parque lineal y corredor ecológico de ronda El Virrey, sobre el costado que da a la carrera 15 con calle 87, y sigue por la calle 94 hasta el barrio Rionegro.

Este recorrido es ofrecido cada 15 días. La ruta inicia a las 8 de la mañana y tiene una duración de ida y vuelta de aproximadamente 40 km.

Con esta nueva ruta se quiere posicionar a la ciudad como destino de bicicleta “a través de las distintas actividades que se realizan pedaleando; también mostrar a turistas y residentes los atractivos de naturaleza que tiene la ciudad”, señaló José Andrés Duarte, director del Instituto Distrital de Turismo (IDT).

Una ruta para los amantes de la naturaleza

Uno de los atractivos de esta nueva ruta es el humedal Juan Amarillo, también conocido como Tibabuyes, que en lengua Chibcha significa ‘Tierra de labradores’,  un lugar donde los muiscas celebraban la fiesta de las flores, a la cual asistían los caciques de Suba, Cota, Funza y Engativá.

Este humedal es el más grande de Bogotá, con aproximadamente 222,58 hectáreas, y está ubicado en las localidades de Suba y Engativá.

Otra de las ofertas de naturaleza a destacar del recorrido, que se encuentra culminando el trayecto, es el Parque La Florida, un espacio de gran dimensión y valor ambiental, considerado uno de los más importantes del occidente de la ciudad.

Este parque, que tiene un total de 267 hectáreas, cuenta con diversos lugares para realizar actividades deportivas y de un vivero pedagógico, entre otros atractivos.

Prepárate para salir con tu familia, amigos e invita a todos aquellos que quieran conocer y disfrutar de Bogotá.

Inscripciones:  http://www.bicitravesiasbogota.gov.co/formulario/bicirrecorrido-turistico

¿Cuándo? Domingo 18 de marzo.

Punto de encuentro: CAI Parque el Virrey 8:00 a.m.

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Caminata por la Quebrada La Vieja en Bogotá

A día de hoy los cerros orientales de Bogotá, al menos en la zona de la calle 71, son transitables y seguros. Justo ahí, en la calle 71 con la Avenida Circunvalar, se puede emprender un camino por la naturaleza, donde respirar aire puro es posible. Y es que disfrutar del sonido de miles de pajaritos ocultos entre la frondosa vegetación sin salir de Bogotá tiene nombre propio: la Quebrada La Vieja. ¿Te unes a la caminata?

Quebrada la Vieja en Bogotá

La Quebrada La Vieja se encuentra en los cerros orientales de Bogotá, concretamente su entrada se sitúa en la calle 71. El acceso a este parque natural está permitido entre las 5 y las 9 de la mañana de lunes a sábado. Si eres buen madrugador, sin duda este paseo es perfecto para disfrutar de la naturaleza en un lugar seguro. Y si eres uno de esos a los que se le pegan las sábanas, por un día que te levantes temprano no pasa nada. Puede parecer una tontería, pero créeme cuando te digo que esta caminata merece muchísimo la pena.

Quebrada la Vieja en Bogotá

La zona es bastante segura. Vas a encontrar policías y guardas a lo largo de todo el camino. También son muchos los bogotanos (y turistas) que hacen diariamente esta ruta. Siempre saluda, el código del buen montañero es tu mejor arma (ya sabrás de qué te hablo cuando leas las normas en la entrada). Y si tienes cualquier duda no seas tímido. Pregunta a los guardas o los mismos caminantes.

El camino

Nada más pasar la reja que separa la ciudad de este paraje natural comenzarás a notar el aire puro. Sin duda vas a poder respirar mucho mejor (tus pulmones te lo van a agradecer). Además, los sonidos desagradables de la ciudad se van quedando atrás, y de un momento para otro lo único que escuchas es el relajante sonido del agua que corre por la quebrada y el canto de las miles especies de pájaros que habitan en los cerros orientales. ¿Se puede pedir más a la vida?

Quebrada la Vieja en Bogotá

Mientras vas dejando el estrés de la ciudad a un lado, te vas a ir encontrando con fotografías propias de un documental de naturaleza. Ese camino de piedras sobre el riachuelo al comienzo. La subida siempre elevada (muy buena para hacer glúteos). Las escaleras de raíces de árboles, hechas por la propia naturaleza.

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

La frondosa vegetación a lado y lado del camino. La idílica luz y el olor a pino…

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

Y finalmente el lugar más bonito del camino: el bosque de eucaliptos. Allí prácticamente no pasa la luz. El suelo parece una alfombra amarilla acolchada. Toma un respiro, descansa y medita, que lo mejor está por llegar.

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

Unos pocos pasos más allá nos topamos con el final de este camino, con su Virgen y su mirador. Lugar perfecto para observar, de un lado la naturaleza, las montañas, y de otro el monstruo de Bogotá despertando un día más. Una maravilla.

Quebrada la Vieja en Bogotá

Quebrada la Vieja en Bogotá

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos días, Bogotá

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Mi cuarta vez en Bogotá. Llegamos el sábado pasado desde Madrid. Tras pasar el control de inmigración, que aquí siempre es un dolor de cabeza -colas inmensas-, y romper una de las botellas de vino de La Rioja que llevábamos para regalar a la familia, nos esperaba una hora larga en coche para llegar al destino final: la casa familiar. Bogotá es una ciudad inmensa y bastante difícil de transitar, una vez que uno se monta en un coche -o carro, como ellos dicen- no sabe qué puede pasar. El consejo: armarse de paciencia y llevar buena música para hacer los atascos más llevaderos.

Lo mejor de Bogotá, y de Colombia en general, son los desayunos. Despertar aquí es una gozada. Nada más abrir los ojos sabes que te espera fruta tropical de todas las clases y variedades, y un buen café colombiano, suave en sabor e intenso en olor.

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Tras el desayuno colombiano (fruta, café, huevos con maíz y arepa), ya uno tiene fuerzas suficientes para echarse a la calle a disfrutar de la loca ciudad de Bogotá. Por donde quiera que vas: artesanías, puestos de frutas y delicias de la panadería colombiana y un contraste muy marcado entre lo nuevo y lo viejo, entre la pobreza y la riqueza. Eso es Bogotá, a veces preciosa y a veces tan horrible que querrías salir corriendo.

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Recordando Colombia

Faltan solo unos días para viajar a Colombia y sinceramente tengo tantas ganas de estar allí que no puedo esperar ni un minuto más, así que me he puesto a revisar las fotos de mis 3 viajes anteriores para alimentar de buenos recuerdos esta añoranza que no me deja vivir. En esos 3 viajes he conocido distintas zonas de la diversa geografía colombiana; he amado los Andes como si hubiera nacido y crecido en ellos; y he disfrutado de la gastronomía colombiana -su ajiaco santafereño, su sancocho, su lechona, su empanadita…- y, por supuesto, de la compañía de la buena gente.

2008: Bogotá, San Agustín, Tierradentro y el Caribe

El viaje del 2008 fue el de la cordillera central de los Andes colombianos y de la cultura de los indigenas de San Agustín y de Tierradentro; del agua caliente del mar Caribe en el inigualable parque Tayrona y del baño de lodo en el volcán del Totumo; de los paseos por las calles de la colonial Cartagena de Gabo y de las María mulatas; y de la buseta, la empanada colombiana y el corrientazo en las calles de Bogotá.

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2010: Boyacá, Santander, las islas y los Llanos

El 2010 tuvo de todo: montaña, mar y llanura. Fue el año del viaje entre los departamentos de Boyacá y Santander: el cañon del Chicamocha y la grandeza de los Andes; el patrimonio cultural de Barichara y su papa rellena; la blancura de Villa de Leyva y el colorido de las artesanias de Ráquira…

También fue el año de las islas de San Andrés y  Providencia: deslumbrarse con el mar azul turquesa caribeño, nadar junto a miles de peces de colores (¡y un tiburón nodriza!) y coger una mantarraya sin morir en el intento; dormir en una cabaña 100% isleña y sobrevivir a las picaduras de las pulgas de las playas vírgenes de Providencia… eso sí, siempre disfrutando de un buen pescado y una buena cervecita.

Por último, este viaje acabó en los LlanosVillavicencio, la bonita familia de chigüiros y la cultura llanera, con todo lo que ella conlleva: su ternera a la llanera, la yuca, la papa y el plátano; la música llanera y el joropo; los mitos y la bola de fuego

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2014: Año Nuevo con buen sol y café del Quindío

Este último viaje fue el más corto pero el más intenso. La entrada en el año 2014 no pudo ser mejor: quemando el Año Viejo como hacen los colombianos, conociendo otra forma de celebrar la Navidad y disfrutando de unos días soleados. De Bogotá, con la casa a cuestas, nos fuimos en nuestro Willix a tomar café del Quindío a la zona cafetera de Armenia. Allí, los mejores frijoles de toda la región Paisa y, como era de esperar, buenas siestas en las cómodas hamacas colombianas.

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¿Qué aventuras nos esperan el próximo mes? ¡Ya lo veremos!